El Poder de la Palabra


El poder de la palabra

“Las palabras bondadosas sanan”
Es el poder de la palabra

 

Una palabra puede ayudar, inspirar, fortalecer, enseñar, como también todo lo opuesto.
Hoy no se logra reconocer la importancia de la palabra, su fuerza, su energía o sea todo lo que puede transmitir y lograr.
Se dice que un idioma sagrado es aquel que sus palabras solo fueron dichas o escritas para ayudar, construir, bendecir, etc. y jamás se la utilizó para maldecir o algo similar.
O sea, ese idioma y sus palabras están intactas no contaminadas, no pervertidas y por tanto mantienen la energía original.

 

Cuando uno lee o escucha la palabra Amor, siente su profundidad, hay algo que transmite y resuena en nuestro interior. Pero si esa palabra también se la utilizó para matar, prostituir, destruir, esa misma palabra comienza a perder fuerza, vitalidad, alcance.
Y no es que el Amor pierde fuerza, sino la palabra en si misma, como un núcleo de energía que transmite su fuerza a través de la palabra, esa es la que se debilita.
En la antigüedad, en pueblos y culturas sabias, el silencio solo debía de ser interrumpido por el poder de la palabra sabia.
Todo lo opuesto sucede en la actualidad por todos los medios de comunicación gráficos, televisivos, radiales, como también libros, músicas, etc. hay una sobre exposición del uso de la palabra con falsos mensajes, dobles discursos, triples intenciones, todo mezclado uno sobre otro, al punto que se diga lo que se diga nada tiene valor.
Todo es un río de palabras sin fuerza y para peor en la mayoría poco creíble, la palabra perdió su valor, su fuerza, su credibilidad.
Pasa de una palabra santa o sabia con fuerza y vitalidad a una palabra prostituida y débil.

Volvemos a insistir, más allá de la persona que transmite, a lo que nos referimos es a la palabra misma, la diga quien la diga este donde este expuesta.
Una palabra o combinación de palabras, puede tener su fuerza propia tal cual como una combinación de una gran caja fuerte que guarda un tesoro, esas palabras transmiten una energía desde un núcleo o centro de energía, como si fuera un arquetipo.

 

El uso de frases, proverbios, refranes
Una palabra dicha y repetida a nosotros mismos es una orden enviada a nuestro sistema celular atómico.
Si me digo y repito tengo hambre, sin duda mi cuerpo reaccionará y producirá lo necesario para ejecutar esa orden.
Por eso se dice que la formula o via de ejecución es:
Pensamiento > Palabra > Acción
Cuidar las palabras es cuidar o prevenir lo que vendra.
La palabra dicha de esta forma como orden o acción se la denomina decreto.

 

El uso de frases, proverbios, parábolas o refranes a lo largo de la historia y en todo el mundo, marca claramente una forma de conservar o transmitir una verdad, sabiduría, secreto, etc. a través del tiempo; por medio de la palabra encriptada en una forma de energía que transmite mucho más que el significado directo o literal de la palabra.

 

Dentro de la tradición Zen (Budismo Japones) están los muy antiguos y famosos Koan.
Es el uso de la palabra para activar una parte de la mente dormida la cual solo se incentiva cuando el significado propio de las palabras (literal o directo) son ilógicos, incoherentes, absurdos, y la mente racional no puede encontrar sentido. Es ahí donde comienza a desarrollarse esa otra parte dormida la cual podríamos denominarla intuitiva, interna o superior.
Son pruebas, acertijos, que para resolverlo es necesario desligar el pensamiento racional común, y dar paso a la parte de la conciencia superior.
En la ciencia actual entraría en todo el mundo cuántico, donde lo lógico y racional tiene que dar lugar a un mundo no estructurado o por lo menos no de la forma que estamos acostumbrados.

 

Otros formatos de Koan
San Agustín: No me hubieres buscado si no me hubieras encontrado.
San Agustín formuló una famosa sentencia mística, que (según él) le fue revelado en un sueño por el mismo Cristo: “No me buscarías si no me hubieses encontrado”.
La oración de San Francisco, dice en su último verso: Porque dando es como se recibe, olvidando es como se encuentra, perdonando es como se es perdonado y muriendo se resucita a la vida que no conoce fin.

 

La Ciencia de la Palabra Hablada
¿que es la ciencia de la palabra hablada?
¡Dios ayudame! Un pedido o deseo de ayuda esta directamente relacionado con el poder de la palabra.
Las combinaciones de palabras que abren y conectan a esa palabra con una fuente de energía.
En toda religión y practicas espiritual se utiliza las diferentes formas del uso de la palabra para la obtención de pedidos u objetivos específicos.
Las invocaciones, pedidos, rezos, etc. son la forma de usar la palabra para poder abrir su fuente de energía, sabiduría, poder, ayuda, vitalidad y aplicarlo a lo puntual del ejercicio.
Por lo tanto podemos utilizar ¨LA PALABRA¨para curarnos a nosotros mismos , ayudarnos , curar y ayudar a otros e inclusive al Planeta en forma global.
Hay que considerar que el hombre no es la fuente de LUZ , no tiene por si mismo ningún poder propio .
Es por ello que siempre que invoque la luz de DIOS para que descienda en su vida o en la de otros, el individuo siempre es el instrumneto para que la engría o luz Divina descienda y se manifieste en nuestras vidas o en la de otro.
Es por ese motivo que al comenzar un servicio religioso o práctica espiritual, se realiza una invocación adecuada al caso, para conectarse a su fuente de energía, inspiración, sabiduría, luz.

Dario Tursarkisian
Fundador de La Universidad del Alma
Investigador histórico – científico – espiritual
Instructor metafísica universal