Victima – Pena – Respeto


Cuantas veces le decimos a otros y le repetimos nuestros problemas, nuestro malestar, falta de tiempo, escasa atención, etc. etc. y lo decimos y repetimos a nosotros y a otros.
¿por que hacemos esto?

Será que el otro no lo entiende, será que nosotros mismos necesitamos el hábito de recordarnos la situación en que estamos y vivimos.

Nadie niega la cruz que lleva cada uno, su magnitud es absolutamente relativa para cada quien.
Esto marcaría aún más lo innecesario de exponer continuamente nuestra situación de fatiga y dolor, pues le estaríamos diciendo al otro lo que él también está viviendo, de otra forma, color, tipo o magnitud pero en esencia lo mismo.

Dar Pena

¿Que buscamos con ello? ¿por que lo hacemos?
Claro el relato de dolor termina siempre en algo así…. diciendo el otro… que apenado que estoy con lo que me contas.
Y sin duda ahí esta parte de la respuesta.

¿Por que? necesitamos dar pena, a nadie le gusta ser humillado, ¿será que la posición de victima nos da algo que necesitamos?
Quizás queremos ser comprendidos, necesitamos que nos valoren por el esfuerzo realizado y por ende obtenemos un respeto.

Viéndolo así, es como un puente que fabricamos para que el otro pueda cruzarlo y entendernos, al entendernos nos respetan más.
En definitiva sería, nos ponemos en victima damos pena y obtenemos respeto.

Respeto

¿Es necesario este procedimiento? Sin duda hay otro camino, pero ¿por que no lo tomamos?

 

Dario Tursarkisian
Fundador de La Universidad del Alma
Investigador histórico – científico – espiritual
Instructor metafísica universal